100 años de historia
del Mercado Agrícola
En 1903, cinco ciudadanos deciden donar parte de sus
terrenos con diferentes ubicaciones, convencidos de la
necesidad de tener un Mercado Agrícola adecuado a las
necesidades de la época y con los últimos adelantos en la
materia. La idea de crear un Mercado fue tomando forma,
dadas las exigencias de higiene y salubridad que se
comenzaron a exigir a nivel mundial.
La Junta Económica Administrativa fue la encargada de
decidir entre las cinco propuestas y es así que en 1905 el
municipio publica las bases de un llamado a concurso para la
construcción de un mercado mayorista, en el predio donado
por el Sr. Carlos Crocker, que era un hacendado del
Departamento de Soriano y miembro fundador de la Asociación
Rural del Uruguay.
Las condiciones del llamado exigían: Economía de los
medios. Rigurosa higiene. Y amplio espacio interior a los
efectos de asegurar el tránsito vehicular, dado el fluído y
voluminoso acopio de producción agrícola.
El proyecto seleccionado fue el de los Arquitectos
Antonio Vázquez y Silvio Geranio.
La piedra fundamental se coloca en 1906 y se comienza
su construcción, que se extiende hasta 1912, con la
habilitación definitiva del edificio para funcionar en 1913,
aunque la inscripción en el acceso al edificio por José L.
Terra, figure 1910.
En el año 1999, es declarado Monumento Histórico
Nacional.
En años posteriores el Mercado sufre dos ampliaciones,
una en 1929, según los planos del Arquitecto Bue Aventura
Adieto, quien incorpora cámaras frigoríficas y otros
servicios sobre la calle Juan José de Amezaga, lo que
modificó el aspecto exterior del edificio en ese sector.
Una segunda ampliación se realiza en 1945 de acuerdo
al proyecto del Arquitecto Ricardo Fernández Lapeyrade,
quien propone construír un bloque simétrico similar al
anterior, pero sobre la calle Martín García, este último se
demolió y es donde está hoy el estacionamiento.
La obra ha sido estimada en su origen, como el mercado
más vasto y arquitectónico de América Latina en su género.
Es el último de los grandes mercados construídos en hierro
en Montevideo, que cuenta además con el Mercado de la
Abundancia, ubicado en el centro de la ciudad, y el Mercado
del Puerto ubicado en la Ciudad Vieja.
Sobre el ingreso de la Calle José L. Terra, se puede
apreciar, las columnas, el basamento y la mampostería con su
ornamentación y sus molduras de corte modernista por ejemplo
rosetones, curvas, arabescos, almohadillados, este muro que
da sobre la calle Martín García ha sido reconstruído como
era originalmente.
La gran carga decorativa del edificio se encuentra en
la entrada de José L. Terra, un delicado trabajo realizado
en cerámica policroma europea, única en el Mercado, donde
luce en su parte central el escudo de Montevideo, rodeado de
motivos florales. También se puede apreciar en el centro el
torreón estilo campanario rematado en una aguja, donde
también es posible apreciar una rosa de los vientos y una
veleta.
El edificio original, posee además en sus cuatro
esquinas falsos torreones que también culminan en una aguja.
En el interior del techo se puede visualizar que su
aspecto arquitectónico se resuelve en base a dos rectángulos
concéntricos de ejes coincidentes. La obra saca partido
interior y exteriormente de la formalización estructural, en
la que se logra un espacio de bastas proporciones y de gran
riqueza, donde las transparencias lumínicas juegan un
importante papel.
La gran estructura de hierro de 5.867 metros
cuadrados, se trajo de Europa, donde había servido en
Bruselas para una exposición ganadera.
El origen de la estructura explica, que las entradas
estén adornadas con cabezas de ganado vacuno. Los grandes
pilares, sostienen un techo compuesto por varios otros
techos a la vez, separados en tres anillos, que se quiebra
en perfectas proporciones, permitiendo la ventilación e
iluminación del interior desde las alturas.
(Historia: Fuente MAM)